HABLAR QUITA DUDAS


Estaba nerviosa por ese momento en que siento la “hoja “en blanco, sin saber bien que aportar en nuestra conversación de hoy. Por la mañana, pensaba en que extraño sentía esto de estar tanto tiempo lejos de mis partners, equipos de trabajo, clientes y potenciales clientes y por un segundo imaginé salir de esto y mirar para todos lados sin saber donde ir, cómo conectar, integrarme y en el fondo sentí que es como partir de 0 y supongo que eso fue MIEDO.

Luego tuve un par de conversaciones de coaching que curiosamente, me llevaron hacia el mismo lugar de conversación que finalmente identifiqué como emociones y conversaciones no realizadas, que tenían atrapadas a dos personas distintas y de ámbitos diferentes también.

Entonces me conecté con lo que tal vez parece obvio para muchos, un ejercicio de salud mental comúnmente llamado SOLTAR. Es la posibilidad de abrirnos y hablar sobre qué nos está pasando, qué emociones nos tienen atrapados (as) y de lo necesario que es, ahora más que nunca, hablar sin tapujo, sin vergüenza con quien te sientas cómodo/a ahí en casa, con el solo deseo de soltar y por qué no, llorar si es necesario.

Pueden pensar seguro te sale fácil decirlo. Y no pues, yo también he pasado por esta montaña rusa de emociones, solo que me he propuesto ESCUCHARLAS y GESTIONARLAS, algunas las he conversado y reflexionado y lo he hecho por mí, por mi trabajo y por los demás. Pasa que sé que no estoy sola, le doy valor a los otros, existen otros que feliz me apapachacharán y me he permitido ser niña cuando lo he necesitado. Entiendo a quien le resulte difícil doblarse así, no es cómodo sobre todo si tu personaje en la vida es el de Superman o Superwoman (qué onda, a quién se le ocurrió que esto era sano?) Yo si recuerdo mi época de Superwoman, que penita me da verme así, es que no es natural y no es que sea malo porque siempre hay una buena intensión detrás, solo que esa mochila no es sustentable y pasa la cuenta en esta VIDA y no estamos para eso, de eso estoy segura.

Reconozco que es un gran ejercicio y también sé que hace RE BIEN! Es bueno soltar emociones y pasar página. Eso sucede cuando las reconoces, las hablas y gestionas. Yo pienso y digo ¿Qué aporto desde el MIEDO? ¿Y desde la PENA? Menos aporto desde la RABIA por que ya sabes como me pongo…

Reconozco que he tenido miedo, por ejemplo cuando pienso si les interesará lo que les escribo, rabia cuando veo la indolencia y personajes cerrados a nuevas posibilidades que no desean escuchar (que es su miedo!), pena profunda por no poder ver a mi hijo y por quienes necesitan apoyo, ALEGRÍA por que estoy sana en casa y familia, por las buenas prácticas de algunas empresas y personas y AMOR por todo lo que hago, por lo que puedo aportar y contagiar.

Y tú ¿En qué emociones estás? ¿Has hablado sobre lo que sientes en estos momentos de pandemia? Vamos te escucho!!

EDUCAR EL CORAZÓN DE LAS PERSONAS, UNA TAREA PENDIENTE

Nos han educado para adquirir conocimientos de matemática, lenguaje, física, química etc… y se han dejado de lado las emociones y la importancia de las conversaciones, mucho más que eso, no nos han enseñado a gestionar nuestras emociones. Las relaciones emocionales establecidas en la infancia conforman gran parte del futuro de una persona. Así, aunque tradicionalmente lo racional ha marcado la práctica de educar, las habilidades emocionales y sociales se encuentran fuertemente vinculadas con las racionales, determinan nuestros resultados:

o LAS EMOCIONES NO SON BUENAS O MALAS. SON AGRADABLES O DESAGRADABLES

o NO SOMOS NUESTRAS EMOCIONES

o LAS EMOCIONES SON IMPERMANENTES. SOLO TU AUTÉNTICO SER PERMANECE

o LAS EMOCIONES SON AUTOMÁTICAS, NO PUEDES CONTROLAR SU APARICIÓN

o LAS EMOCIONES SE CONTAGIAN

CONVERSACIONES DIFÍCILES QUE REQUIEREN DE CORAJE Y A SU VEZ, SON UNA COMPETENCIA

Si queremos comprender a una empresa o persona debemos examinar las conversaciones que la constituyeron en el pasado y las que la constituyen en la actualidad. La fortaleza de una empresa o persona nos conducirá siempre a la fortaleza de sus conversaciones. Sus debilidades se relacionan con las debilidades de sus conversaciones o con el hecho de que podrían faltar algunas conversaciones decisivas. (Tuneado de R. Echeverria)

LAS CONVERSACIONES SON PODEROSAS

Si no dedicamos tiempo a enseñar ni a aprender a conversar entonces me pregunto:

¿Cómo gestionar tus emociones si no las reconoces y conversas?

¿Cómo te entenderán si no comunicas lo que sientes o lo que te pasa?

¿Cómo gestionar el conocimiento si no sabemos conversar adecuadamente para compartirlo y aprender mutuamente?

¿Cómo conseguir equipos de alto rendimiento si no sabemos conversar, si no respetamos la perspectiva del otro y estamos dispuestos a aprender de él?

¿Cómo generar compromiso en las personas si no sabemos desarrollar conversaciones que generen confianza? ¿Cómo tener buenos resultados cuando no tenemos habilidades para decir a los demás lo que necesitamos de ellos y expresarles nuestra valoración respecto a su desempeño?

IMPORTANTE SENTIRSE INTEGRADO, LA SALUD MENTAL ESTÁ EN JUEGO

Nos han pedido aislarnos para cuidarnos y cuidar y esto desintegra al ser humano. Esto para muchos será en algún momento como sentirse excluido, desintegrado. En el trabajo habrán líneas ejecutivas más alineadas y otras áreas “menos activas” sin embargo todas con emociones a flor de piel. Aquí la comunicación, cercanía y la escucha activa es vital. Es una realidad que debe ser atendida. En lo personal lo único que podemos controlar es por ejemplo nuestras conversaciones, mantener nuestras relaciones; tiene que ver con sentirnos seguros y viables dentro del colectivo y ser parte de una comunidad que nos cuida y a la que nosotros también cuidamos, lo que disminuye nuestra sensación de alerta y eventual estrés.

HABITUALMENTE BUSCAMOS EL CONTACTO PORQUE NOS HACE SENTIR MEJOR, PERO EN ESTE MINUTO SE NOS ESTÁ PIDIENDO REDUCIR ESE CONTACTO FÍSICO, POR LO QUE COMUNICAR LO QUE SENTIMOS DE LA FORMA EN QUE SE PUEDA ES VITAL. A LA DISTANCIA, COMO LOS LLAMADOS POR TELÉFONO, LAS REDES SOCIALES O ESCRIÉNDOLAS…TODO VALE, PARA SACAR LO QUE SIENTES Y QUE TE IMPIDE ESTAR BIEN.

A PRACTICAR LA GRATITUD

Sí, no nos podemos olvidar de la gratitud. La mente tiende a buscar el peligro, su misión es protegernos. En ausencia de peligro lo que busca es el error, la queja, lo que no funciona. Pero cuando eres consciente y diriges tu atención al lado opuesto, hacia la gratitud, tu estado emocional cambia… La gratitud todo lo mejora.

LA INVITACIÓN: A CONVERSAR SOBRE QUÉ SENTIMOS, CÓMO NOS SENTIMOS , QUÉ EMOCIONES ME ATRAPAN.

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¿TE ANIMAS A TENERLO EN CUENTA A PARTIR DE AHORA?

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